La crisis de educación
A nivel mundial, cada vez son más los niños y las niñas que asisten a la escuela y completan su educación primaria y secundaria.
Sin embargo, existe una creciente preocupación de que la educación no está dando sus frutos. Las escuelas tienen dificultades para dotar a los estudiantes de los conocimientos, las capacidades y el sentido de propósito necesarios para desenvolverse y contribuir de forma constructiva a sus vidas y a la sociedad.
La distancia entre la escuela y el aprendizaje
En las aulas, la desmotivación de los estudiantes constituye una crisis grave, provocada por la desconexión entre el aprendizaje escolar y los problemas del mundo real. Los niños, las niñas y jóvenes tienen dificultades para aprender: seis de cada diez estudiantes no adquieren habilidades esenciales, como la lectura, ni aplican los conocimientos de forma significativa. La desconexión entre la escolarización y las experiencias vividas se hace más evidente en los entornos de bajos ingresos, donde el esfuerzo de las familias por enviar a sus hijos a la escuela no se traduce en resultados tangibles.
Un obstáculo sistémico: la pérdida de agencia docente
Los docentes se ven sometidos a una presión cada vez mayor y, a menudo, sienten que no se valoran su experiencia y sus conocimientos. Los docentes están restringidos por currículos rígidos y agendas preestablecidas, sin margen para responder a las necesidades que observan en sus alumnos y en sus comunidades. Como resultado, ven su agencia limitada lo que refuerza una situación similar de desempoderamiento entre sus estudiantes, lo que contribuye a un ciclo de aprendizaje pasivo y a la desconexión de la educación con la vida real. Para romper este ciclo se requiere una comprensión más integrada del proceso educativo.
La raíz de la crisis educativa: la fragmentación
Lo que subyace al problema es la fragmentación. En gran parte del mundo, la educación ofrece una experiencia superficial que fragmenta el entendimiento; los estudiantes se ven expuestos a información fragmentada y desconectada lo que influye en su forma de pensar y contribuye a una fragmentación mayor de la vida social. Los currículos se estructuran en torno a asignaturas separadas, de modo tal que los estudiantes acumulan información pero no se les orienta para que establezcan relaciones e integren sus conocimientos. Esto refleja divisiones profundamente arraigadas entre:
- La teoría y la práctica
- Lo material y lo espiritual
- Lo técnico y lo social
- La escuela y la comunidad
Como resultado, el conocimiento sigue fragmentado, lo que limita la capacidad de los alumnos para pensar de forma integral, actuar con sentido y aplicar lo que aprenden a la realidad de sus vidas.
